Veinte y dos

Así cómo de repente te empieza a doler la cabeza y luego te da gripa, como cuando empiezas a sentir un aire fresco y luego se te pone la piel de gallina, cuando empieza a hacer frío y luego ya esta nevando, cuando empiezas a comerte las papas fritas y cuando vas a la mitad de la hamburguesa ya te sientes más que satisfecha… así de repente después de días nublados y una larga espera de la primavera, ya se sienten los veinte y dos grados con el sol radiante con pocas nubes y brisa ricamente fresca (ya no fría) y sales sin sweater, te atreves a ponerte esos pantalones pescadores que tiene un año que no te ponías y hasta unos zapatos sin calcetines, tus lentes de sol y te vas a donde esta conglomerada la mayoria de la gente, ahí bajo el sol. No perteneces a las personas que buscan la sombra, no… tu has esperado este momento, han pasado ya más de seis meses sin sentir este calor que genera gotas de sudor, la espalda ligeramente húmeda y tu piel de las mejillas caliente por el sol sin ayuda de calefacción. No, tu caminas bajo el sol, te dejas sudar, te permites agotarte y fruncir el ceño por el sol, te das el lujo de incluso correr el riesgo y hacer todo esto sin un protector solar alto.

Sólo hoy, sólo por hoy, quien sabe si esto será igual mañana.

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