Sonrisa

Antes de que se me olvide, tengo que escribir ésta anécdota de esta mañana, porque en verdad me cambia el día:

Hoy, después del gimnasio camino a la vida y rutina, estaba observando y sintiendo cómo el otoño ya está presente. Observé los pequeños remolinos que hacen las hojas por el viento, el sol que ya sale más tarde, el frescor y necesidad de usar sweater y una chamarrita ligera y así, detalles que muestran que la estación ha cambiado en las últimas semanas. Y supongo que me salió una sonrisa muy natural y espontánea al ver y pensar todo esto. Así que la gente que iba pasando me miraba y sonreía de vuelta (lo que es amanecer de buen humor). Y es lindo tener de vuelta esa sonrisa honesta y no rostros de: “por qué me sonríe?” o “de dónde la conozco?”. Es como decir “buen día” sin palabras.

No sólo eso pasó. Ya llegando al edificio, en las últimas semanas han estado cambiando las tuberías de gas de éste y otros edificios de alrededor, por lo tanto hay máquinas y carriles cerrados, el paso a peatones y ciclistas está en algunos lugares desviado, etc. Lo cual debo de resaltar que, hasta ahora, en todas las áreas donde me ha tocado manejar/caminar que están en renovación, construcción o arreglo; hay conos, señales y paso especial para peatones si es que ocupa parte de la banqueta. Así tome 1 día o 1 año, siempre se piensa en la seguridad tanto de peatones y ciclistas, como de conductores.

Y hoy justamente están bloqueando una parte de la entrada al edificio con máquinas y agujeros, pero la máquina estaba ocupando un carril de automóvil y los trabajadores cercaron toda la banqueta… el chavo que iba caminando delante de mí simplemente se aventó a pasar por el segundo carril (que estaba abierto) de automovilistas (lo cual es arriesgado porque es hora pico) y cuando yo llegué a esa parte vi que el conductor de la máquina me hizo la señal que pasara. Para esto yo seguía con mi sonrisota otoñal, y ciertamente pude pasar sin riesgo porque había un espacio suficiente para el peatón entre la máquina y el agujero donde estaban los trabajadores. Le agradecí y le dije “Danke! Schön Tag!” y entre el sonido de la máquina y los autos que pasaba, escuché una respuesta de él.

Y pues eso fue, mis dos experiencias (o consecuencias) de venir sonriendo sin razón aparente🙂

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