Fuegos Artificiales

Este año nos perdimos de los primeros dos fuegos artificiales que cada año la ciudad de Heidelberg prepara durante verano. No refiero por que nos perdimos la segunda, pero la primera fue porque estábamos visitando al abuelo. Siempre una gusto verlo y escucharlo a sus 80 y tantos años. Tantas vivencias contadas en un hombre de más de 1.70m

Así que esta vez, no nos podíamos perder la tercera y última vez la cual es hoy a las 10:15pm. Del año pasado vimos fotos espectaculares desde las bancas a orilla del río cerca del puente y decidimos venir a ese punto para tener esa perspectiva.

El primer año los vimos desde muy lejos y ya habían empezado, no estábamos en primera fila y casi no vi nada por tanta gente acumulada.El segundo año (2013) asistimos a dos de los tres, uno donde yo estaba aún enferma con el asma y a pesar de que estábamos más cerca y en primera fila del lado sur del río, no lo disfrute tanto por todo el cigarro que había, además de hacer corajes porque la fulana de mi lado fumaba un cigarro después de otro y tiraba las colillas al río. Gente inconsciente que no sabe las estadísticas de la alta contaminación de agua por cigarros. En fin. Fue espectacular pero no tengo los mejores recuerdos.

La tercera vez fue con el grupo de jóvenes de nuestra comunidad religiosa y nos subimos al Philosophensweg, el cual es un camino en la colina norte del río que da una vista extraordinaria al viejo pueblo, catedral, río y castillo de Heidelberg. Se le llama así porque Heidelberg fue uno de los puntos de encuentro de varios filósofos, poetas y escritores de la época como Goethe. En fin, esa vez llegábamos cuando ya estaba oscuro y fue difícil encontrar lugar libre, pero conseguimos una vista agradable.

Hoy, nuestra cuarta vez, aprendimos que si queremos un buen lugar tenemos que llegar por lo menos 3 horas antes y esperar porque es un evento que atrae a la mayor parte de los habitantes y turistas. Así que como fue un día caluroso fuimos por un helado y a las 7:30pm ya estábamos sentados junto con muchos otros en las bancas a orillas del río.

Los yates y barquitos empezaban a formar fila sobre el río a unos buenos cuantos metros frente al puente viejo (de donde aparentemente se dispararán los fuegos este año) y algunas familias prepararon hasta parrillas desechables para mientras cenar.

Son ahora las 8:30pm y ya refresca. Se escuchan más cervezas abriéndose y chocándose una contra otra. Los bancas que aún estaban libres ya están ocupadas e incluso áreas de pasto están también ocupadas. Varios fuman quizá para quitar el frío o pasar el tiempo.

La luna ya salió y el cielo esta con pocas nubes. La policía en barco ha tomado posición así como camiones de bomberos como prevención.

Se me antojaron unos nachos, papas, galletas… algo para estar picando. Y por un momento pensé en ir a comprar algo mientras Alex guardaba nuestro lugar, pero no hay tienditas cerca, y recordé que en México habrían un buen de vendedores. Cosas que molestan cuando las tienes cotidianamente y luego la extrañas porque no existe en donde estas.

Pasadas las nueve y los barcos policía anuncian a los yates y barcas privadas que al final de los fuegos se les pide no moverse ya que habrán cargos (obviamente más grandes) que pasarán primero y luego ellos podrán cambiar de posición y regresar a embarcar.

Son las 10 y ya las luces del castillo y del puente viejo se han apagado. Son las 10:14 y las luces de las calles se apagan. Alumbra sólo la luna creciente (a unos días de ser llena) y a coro gritamos de emoción.

10:15 en punto (como ha sido programado) comienza el espectáculo con el castillo iluminado de rojo con efectos de un castillo en llamas, siguiendo de los primeros cuestes durando 20 o 39 minutos.

Nos damos cuenta que por primera vez los cuetes no son sólo visuales sino también hay juego de sonidos efectuados por los mismos cuetes.

Hay gente que no graba nada ni toma fotos, sólo disfrutamos de lo que vemos en el momento. Otros no dejan de mirar a través de sus lentes y pantallas. Pero igual de disfruta y se siente en el pecho la explosión de los fuegos.

Al terminar, la gente grita y aplaude. Y al vez se conglomera para regresar. Las calles alrededor están aún cerradas para dar paso a la multitud y nosotros preferimos ir contra corriente, a orillas del río por donde la minoría regresaba. Más oscuro pero más continúa la salida.

También decidimos regresar caminado a casa (no es que vivamos tan lejos como para no caminar) ya que los tranvías iban atascados en cada estación.

Todo el camino estuvimos platicando de lo bello que es Heidelberg y aunque con pocos “espectáculos” pero es una ciudad pequeña tranquila y muy linda. Por algo que pudo haber sido precisamente eso, los estadounidenses prefirieron hacer si basé ahí y no bombardear durante las guerras.

“Ich habe mein Herz in Heidelberg verloren”.

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