Comienzo

Yo y mis constantes cambios. No sé por qué ni cuándo empezaron éstos ciclos de comenzar y terminar, comenzar y cambiar. El primer cambio que recuerdo drástico fue al irme a vivir al norte para estudiar la preparatoria en 1999. Anhelaba estar en un lugar nuevo, con personas nuevas, reinventarme en un ambiente que no conozco y en donde no me conocen. Puedo cambiar todo o mucho de mí, no es problema.

Recuerdo que con dolor, pero al mismo tiempo sintiéndome cada vez más ligera, empezó a desechar notitas, cartas, cositas que para mí tenían un gran valor sentimental. Sólo por el hecho de recordar qué pasó, con quién y cuando. Ese quizá sea mi mayor problema: Me gustan los cambios siempre y cuando pueda conservar mi pasado. El recordarme de dónde vengo, con quién estuve, cómo, cuando y por qué pasó lo que pasó.

Mi segundo cambio fue regresar tan solo dos años después de ese cambio, mi primer gran cambio. Luego, a mitad de la universidad también me ansiaba un cambio, hasta de amigas. No sé cómo, pero cinco años de estar en el mismo lugar y rodeándome de casi la misma gente fue posible y lo logré. Terminé la universidad y pararon los cambios geográficos. Pero eso no detuvo mis ansias de cambio, ésta vez se presentaron en el área laboral.

En mi corta vida de Godínez no duré más de ocho meses en la misma oficina. Lo más corto fueron cuatro meses, y eso porque no me dieron contrato, estaba en “periodo de prueba”. Ni siquiera fue porque yo haya renunciado, como sucedió en las otras dos empresas. Pero de ahí, todo fue cambio tras cambio tras cambio, y fueron demasiados en corto tiempo, fue abrumador. Pero creo que después de todos esos cambios bruscos y rápidos, me dejaron en espera de la siguiente fase.

Ahora, con otros conocimientos, con vivencias, con lo que soy hoy – después de cinco años de cambiarme de continente, con cuatro de estar en un mismo país aún intentando de orientarme y adaptarme – necesito cambios. Quiero cambiarme de departamento, quiero conocer nuevos lugares, visitar otros países, tirar o vender lo que no uso y ya no necesito. Pero además, no solo como cambios grandes, sino los pequeños.

Siempre es en Lunes cuando quiero comenzar algún proyecto. Siempre es a inicio del mes cuando me propongo algo. Al empezar una temporada o estación del año cuando digo que re/tomaré algo. Y ni se diga al inicio del año, los objetivos a un mediano plazo. Esa constante que no es más que un cambio en mí o a mi alrededor. Me aburro y muy rápido.

¿Será que influyó el hecho de haber empezado en una pre-primaria y luego primero y segundo de primaria fue en otra escuela, y luego del tercero al sexto fue en otra escuela y, a pesar que yo quería ir a la secundaria donde la mayoría del grupo iba a continuar, me cambiaron a otra escuela para estudiar ahí la secundaria por el nivel, y de ahí fui yo la que ya no quería continuar en esa misma escuela para la preparatoria y es cuando vi la oportunidad de irme lejos?

Cambios que me causan emoción, estrés también, pero son como una nueva oportunidad, un nuevo comienzo, una página en blanco, un punto y aparte. Oportunidades de regenerarme, es más el aspecto interior personal que el de espacio o gente. Cambios que me crean una esperanza. Cambios que reflejan una inestabilidad e inconformismo. Insatisfacción. Inseguridad.

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