Nieve

Éste año inició de una manera hermosa: Nevando.

En los casi cinco años que he estado aquí sí había nevado pero no tanto como éste año. Y me encanta. Hace dos años que abrí mi mente y mucho ha cambiado. He adaptado cada cambio de manera positiva, cosa que me estaba limitando y haciendo más vieja y amargada. Mi vida social y mi autoestima estaban por los suelos. Desde que he visto y recorrido más paisajes y he tenido la mente abierta a nuevas experiencias he realmente apreciado lo que me rodea, desde personas, cosas y paisajes. El año pasado aprendí a apreciar cada estación de año con sus cambios y aprendí que todo es cuestión de ciclos. No sólo en la naturaleza, sino en mi persona, mis emociones, mis perspectivas. Lo que escucho, leo, veo y hablo cambia, igual que mis sentimientos y opiniones.

En el dosmil dieciseis deseé vivir un “verdadero” invierno. Hoy lo tengo.

Me he dado cuenta que cuando nieva no hace tanto frío. Que se necesita la humedad y temperatura correcta. Que si está muy húmedo es algo como aguanieve y es un poco desagradable porque los caminos so cubren de una especie de lodo pero no con tierra sino con nieve. Que las temperaturas, que hasta ahora he vivido, bajo cero pero con poca humedad son más placenteras que estar a cuatro grados con ochenta por ciento de humedad.

Que cuando ya nevó y caminas sobre una capa lo suficientemente gruesa y seca de nieve hace un tronido seco. Es la descripción más cercana que pude encontrar. Me provoca mucho placer. Que cuando la nieve se derrite hace un frío de la fregada y puedes escuchar a tu alrededor las goteras aunque no las veas. De los árboles, los techos o autos. Que para mí es mágico presenciar el momento cuando capas de nieve caen o resbalan totalmente de la ventana de un auto o de los techos de los edificios, lo cual puede ser un poquito peligroso.

Que para cualquiera, incluso el que ha visto nevar año con año desde que nació, la nieve es algo misterioso y mágico. Así sepamos cómo se forma y por qué, es aún algo que a cualquier edad se aprecia y disfruta.

No he tenido la experiencia de manejar cuando está nevando, o tener que quitar la nieve de la cochera, ni metros de grosor de la nieve; pero el paisaje que hasta ahora veo es hermoso. Todo blanco, a pesar que los días aún son cortos, crea una iluminación que quita cualquier “winter blues”. Prefiero que nieve todo un día a que esté gris o lloviendo sólo por cuatro horas.

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